miércoles, 2 de octubre de 2019


  1. ESCRIBIR LAS ASPECTOS IMPORTANTES EN EL CUADERNO
  2. INVESTIGAR TODAS LAS PALABRAS DESCONOCIDAS DEL TEXTO, PRESENTARLAS EN FORMA DE GLOSARIO EN EL CUADERNO
  3. DEJAR COMENTARIO. HASTA DÍA VIERNES,  7: 30 PM   
  4. INVESTIGAR LAS PALABRAS MARCADAS EN COLOR AMARILLO, POR SEPARADO, EN EL CUADERNO 
  5. RESPONDER A LA PREGUNTA SIGUIENTE EN SU CUADERNO                             ¿QUÉ ESPERA DE SU PRACTICA PROFESIONAL? 

IMPORTANCIA  DE LA ÉTICA EN LA PROFESIÓN
PROFESIÓN
La ética se relaciona con el estudio de la moral y de la acción humana. El concepto proviene del término griego ethikos, que significa “carácter”. Una sentencia ética es una declaración moral que elabora afirmaciones y define lo que es bueno, malo, obligatorio, permitido, etc. en lo referente a una acción o a una decisión.
Profesión, del latín professĭo, es la acción y efecto de profesar (ejercer un oficio, una ciencia o un arte). La profesión, por lo tanto, es el empleo o trabajo que alguien ejerce y por el que recibe una retribución económica.
La ética profesional pretende regular las actividades que se realizan en el marco de una profesión. En este sentido, se trata de una disciplina que está incluida dentro de la ética aplicada ya que hace referencia a una parte específica de la realidad.

Ética
La Ética tiene una relevancia muy importante cuando las personas ejercen su profesión, ya que en muchas ocasiones las decisiones que se toman como profesionistas no solo les afectan a ellos como individuos, sino que pueden llegar a tener un impacto a su comunidad, a su país, o hasta un impacto internacional. Es por ello que se debe recalcar en los actuales y futuros profesionistas la ética y la reflexión sobre los efectos que podrán provocar sus decisiones. Sin embargo, no solo se debe poner atención en los efectos negativos, sino también en el poder que los profesionistas tienen para llevar a cabo acciones con un impacto positivo.

La ética profesional se refiere al conjunto de normas o principios por los cuales debe regirse una persona en el ámbito laboral. Este factor trata de abarcar los parámetros y actividades que se realizan en las diferentes profesiones. Trata de establecer conciencia de responsabilidad en la ejecución de la profesión, mediante los valores que tiene cada persona.

Para que una persona tenga ética profesional es fundamental que goce de una naturaleza o personalidad que restaure el sentido de responsabilidad en cada individuo para un mejor rendimiento, como principal objetivo de esta materia.

La ética profesional no depende directamente de normas o códigos de conducta; no nos pone en dilema del cumplimiento o no de ciertas reglas debido a que sucede naturalmente. El comportamiento de la ética es totalmente libre y responsable de las consecuencias que pueda llegar a tener, independientemente de las buenas intenciones.

En lo profesional, tiene que ver directamente con nosotros. Guarda relación con la calidad moral del trabajo que realizamos, se vincula con la forma en que llevamos a cabo nuestro quehacer diario, que implica vocación, honestidad, responsabilidad y respeto. Es asumir un compromiso con lo que cada ser humano hace.

miércoles, 25 de septiembre de 2019


  1. Esquema (en el cuaderno)
  2. Resumen (en el cuaderno)
  3. Análisis sobre el tema (en el cuaderno)
  4. Realizar la investigación del tema marcado de color verde. (en el cuaderno)
  5. Dejar su comentario, sobre el tema, el comentario debe ser lógico, antes del Viernes a las 5: 30 PM, único horario.    


Ética Profesional
¿Qué es Ética Profesional?
La ética profesional hace referencia al conjunto de normas y valores que hacen y mejoran al desarrollo de las actividades profesionales. Es la encargada de determinar las pautas éticas del desarrollo laboral mediante valores universales que poseen los seres humanos. Aunque ésta se centre en estos valores, se especifica más en el uso de ellos dentro de un entorno plenamente laboral.
La ética laboral es fundamental en cualquier persona que desee trabajar, ya que ésta implica la práctica de valores como la responsabilidadpuntualidad, estudio, constancia, carácter, concentración, formación, discreción, entre otras.
Suelen aparecer conflictos cuando existen discrepancias entre la ética profesional y la ética personal. En esos casos, las personas deben tomar medidas, como la objeción de conciencia, si se cree que no se está actuando correctamente.

INVESTIGAR Profesionalismo.

¿Para qué sirve la ética profesional?
Se supone que la ética profesional también determina cómo debe actuar un profesional en una situación determinada. En un sentido más bien estricto, podríamos solo señalar las carreras que son de nivel universitario o superior, pero también deben considerarse los oficios y cualquier otro trabajo permanente.
Esto se debe a que el profesional enfrenta diariamente diferentes situaciones, y la ética profesional debería verse plasmada en un código de ética profesional para prevenir errores, cada colegio de profesionales debería contar con uno que deje en claro qué está bien y qué no, tanto moral como ética mente.

ÉTICA PROFESIONAL- CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS.

1. ÉTICA PROFESIONAL Concepto y Características
2. Definición La ética es una rama de la filosofía que abarca el estudio de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.
3. La ética es sin lugar a dudas lo que define gran parte de la personalidad de un ser humano, y en ella se involucran los valores
4. ¿Pero cómo establece el hombre esa escala de valores que forman su ética? Sencillamente a través del juicio y el discernimiento; desde pequeños nuestros padres son los encargados de formarnos como personas, de enseñarnos aquello que está “bien” o “mal”.
5. a partir de allí crecemos aplicando nuestro juicio con respecto a actitudes y acciones.
6. Características Teórica o General: Por tener sus conocimientos especulativos puramente racionales, sobre el criterio o norma de la moral.
7. Práctica o Especial: Por estudiar los medios particulares, las virtudes, los deberes, etc.
8. Ciencia Filosófica: Que actúa en el plano de los valores y la controversia. -Forma de Conciencia: Se ocupa de algo muy abstracto el debe ser.
9. Establece principios universales: Busca formular explicaciones teóricas generales, aplicables en toda sociedad y todo tiempo.
10. Enfoca la moral como fenómeno: Toma en cuenta los valores, sean estos positivos o negativos, en cada época.
11. Orienta el Comportamiento Moral: Señala las normas adecuadas de la convivencia. -Está presente en todo acto humano: Es un elemento universal y básico de cohesión social.


miércoles, 18 de septiembre de 2019


  • Resumen
  • Escribir las características mas importantes del tema
  • Escribir con sus propias palabras la diferencia entre los temas


El "ser" vs. el "deber ser"
Por: Alfredo Domínguez Fernández 
En estos días atrás escribía un articulo, el cual titulaba “El Ser vs El Tener” y ahí esbozaba de manera general, cual era la problemática que se le presenta a la revolución, ante la gran diatriba filosófica, que presentan estas dos concepciones, el “Ser” y el “Tener”. En el presente articulo, quiero ahondar un poco mas profundo en este tema humanístico tan importante y tan clarificante, de las diferentas básicas que existen entre las dos concepciones de sociedad que se nos presentan en la actualidad, como son, las del Capitalismo y la que estamos todos empeñados en llevar adelante, la del Socialismo. 

    La gran diferencia entre el Ser y el Deber Ser, radica en los valores morales y éticos que tengan en sus adentros los individuos de una sociedad, solo aquellos individuos que tengan claro cuales son los valores morales y éticos que deben regir su vida dentro de la sociedad, serán capaces de llevar adelante una vida enmarcada dentro de lo que en filosofía se le ha dado por llamar, “el Deber Ser”. 
    Por otro lado, aquellos individuos que no posean unos fuertes y arraigados valores morales y éticos o los que posean, nada tengan que ver con la sociedad en la que conviven, serán aquellos individuos que primen al Ser, es decir, al individualismo ante todo, el progreso individual a costa de lo que sea, sin importar en la mayoría de los casos, ni el mas mínimo valor moral o ético, en pocas palabras, cuando un individuo es capaz de primar su individualismo o su Ser, por encima del bien común o el Deber Ser, estará aplicando la máxima universal achacada a Maquiavelo, de que “el fin justifica los medios”. 
    Analicemos un poco el significado del Ser, este es el concepto que engloba por completo al ser humano, al individuo racional, e irracional, engloba de manera total todas sus habilidades, todos sus conocimientos, todos sus logros y todas sus bases morales, éticas, afectivas, es decir, es el concepto total y amplio del individuo. Gracias al Ser la filosofía logra explicar el comportamiento, tanto racional, como irracional del individuo, su accionar individual, su forma de actuar, los logros que consigue y como los consigue y es de esta actuación individual dentro de la sociedad, de su interacción con los otros individuos de la sociedad, donde entra el Deber Ser. 
    El Deber Ser son las series de normas que están escritas o no, por las cuales todos los individuos que formen parte de un colectivo o sociedad deben actuar, son los parámetros por los cuales un individuo puede determinar, cuales de sus actos son correctos y aceptados dentro de su sociedad y cuales de estos actos no son aceptados dentro de esa misma sociedad. Es bueno acotar en este punto, que el Deber Ser poco tiene que ver con las “Leyes” que conocemos en la actualidad, es decir, las leyes que han regido a las actuales sociedades capitalistas, estas son normas escritas, explicitas, que deben regir la actuación de una persona dentro de un colectivo social, so pena de castigo ante una trasgresión.  
    El Deber Ser, por el contrario, son normas, en algunos casos escritas, pero la mayoría de las veces, inculcadas de manera directa de padres a hijos, que conforman el conjunto de normas, la gran mayoría Morales, Éticas y Afectivas, por las que se debe regir un ser humano. Un ejemplo clásico de esto es el concepto de paternidad, todo ser humano al tomar la inmensa responsabilidad de la paternidad, debe tener en cuenta que sus prioridades en la vida, serán cambiadas drásticamente, con el advenimiento de este nuevo ser, el cual pasa a formar parte muy importante de su vida. 
    Pero quien da estas normas, quien obliga a este cambio de prioridades, no son las leyes escritas de los hombres, estas apenas lo obligan a reconocerlo y pasar algo para su manutención, son los valores ancestrales de la humanidad, esos valores que nos han servido para seguir formando grupos, asociaciones, sociedades, esas normas no escritas que indican cual es el camino que uno debe tomar, el camino del amor, del afecto, de la familia, de la presencia, pero como estas normas no están escritas, ni tiene en mucho casos penalidades, ocurre que cuando estos valores no están muy arraigados en el futuro padre, es decir, desconoce o no le da la importancia que tiene el Deber Ser, comienza a privar en el, un sentimiento egoísta de individualismo y prefiere dejar a este nuevo ser, un poco o totalmente desguarnecido, con tal de no desmejorar o cambiar su vida o sus planes, es decir, se activa en el individuo el Ser. 
    De lo anterior inferimos que el Ser es individualismo, es en un concepto mas ampliado de sociedad, el Capitalismo, ya que en estas sociedades se prima el éxito individual por sobre todas las cosas, si bien es cierto, que este éxito debe realizarse dentro del marco legal vigente para su país, no es menos cierto, que poco o nada importa los valores éticos y morales para este éxito. Un ejemplo claro es el de un alto ejecutivo de una empresa tecnológica que fabrica armamento químico, este individuo seguramente jamás ha matado a nadie y dentro de su trabajo cumple con todas las normas y además, dentro de su sociedad, con todas las leyes, pero me dirán Uds. cual es la moral de un individuo, que trabaja en una empresa cuyo único fin es matar a seres humanos de una forma horrible. 
    Así mismo podemos definir el Deber Ser, es la base de una sociedad, donde el bien común prime ante el bien individual, una sociedad donde el éxito individual se logra solo sobre la base del éxito colectivo y en la justa medida, de las posibilidades del individuo, en pocas palabras, el Deber Ser es lo mismo que Socialismo. Aplicando el mismo ejemplo que use en el párrafo anterior, este ejecutivo dentro de una sociedad socialista, jamás trabajaría en una fabrica de armas químicas, porque estas jamás existirían en esta sociedad, seria seguramente un ejecutivo de la fabrica de armas defensivas, para la protección de su sociedad, seria además, un individuo activamente ligado a la fiscalización de la utilización de este armamento, solo usado en caso de verdadera necesidad de la defensa de su sociedad y no buscando la venta indiscriminada de estas armas por el mundo entero, con el único fin de su beneficio individual, importándole muy poco ser el factor principal de la muertes de muchos seres humanos. 
    Este problema es realmente muy complejo y a llevado a grandes pensadores filosóficos de la historia a buscar su solución o en el mejor de los caso, a buscar el punto de equilibrio, entre ese impulso irracional del egoísmo humano, que tanto impulsa al Ser por sobre todo y esa capacidad de raciocinio que nos diferencia del resto de los seres vivos, que nos permite crear y nos obliga a obedecer ciertos parámetros, tanto éticos, como morales, en nuestras vidas, como lo es el Deber Ser. 
    Para David Hume, un gran filosofo y humanista, no hay conexión entre la razón y la moral, es decir, “el Deber Ser (Moral), nada tiene que ver con el Ser (Razón)” y lo cito, porque yo estoy en completo desacuerdo con esta sentencia, esta es una sentencia que le sirve a los filósofos modernos, para primar al capitalismo sobre el socialismo, para mi, es solo la razón la única que nos puede permitir lograr establecer parámetros claros de moral, que nos permitan lograr, que el Deber Ser supere siempre al Ser. Estos parámetros los tenemos que lograr nosotros mismos, a través de una educación moral y ética cabal y fundamental, pero para aquellos individuos, capaces de asimilar de manera voluntaria estos preceptos, aquellos serán los que deban regir los destinos de la sociedad y estos deberán encontrar mecanismos para hacer cumplir estos preceptos. 
    Es aquí donde los gobiernos ejercen una clara función, en la asimilación de estos preceptos del Deber Ser, dentro de la sociedad y esto lo logran de dos maneras, la primera, con la modificación clara y concisa de la educación, sobre todo en los primeros niveles de la vida del individuo, es solo a través de la educación, que podremos inculcar en la psiquis del individuo, todos esos valores morales y éticos que deben conformar nuestro Deber Ser y lograr así, fácilmente, la tarea de generar nuevas mentes, ya preparadas a la nueva forma de vida que se quiere llevar adelante en nuestra sociedad. 
    La otra forma de inculcar este Deber Ser en la sociedad, es a través de la modificación de las leyes existentes, es con este método donde los seres humanos demostramos nuestra superioridad sobre las demás especies, es gracias a nuestro raciocinio que podemos lograr equilibrar los desequilibrios tan presentes en la naturaleza, es gracias a este raciocinio, que podemos crear una sociedad justa y equilibrada, pero estas leyes deben ser claras y sencillas, no es necesario crear instrumentos legales muy extensos y puntuales y mucho menos complicados, es bueno siempre tener presente, que lo sencillo siempre se asimila mejor. 
    Corresponde a un gobierno socialista, el establecer las normas claras y especificas para que el individuo, en su eterna diatriba, de si debe seguir el camino del Ser o del Deber Ser, siempre tome el camino del Deber Ser, no se puede dejar esto al simple albedrío humano, ya que la historia esta cansada de demostrarnos, que el ser humano siempre buscara su beneficio individual, aun por encima del bien colectivo, así que es aquí, donde los grandes gobiernos, los que subsisten largo tiempo y se deslindan de los procesos traumáticos, son capaces de crear normas claras, de un muy estricto cumplimiento, normas estas de índole moral y ético y es a través de estas normas que consigue obtener ese tipo de individuo, tan necesario para la convivencia dentro de una sociedad socialista. 
    Amigos camaradas, recuerden que los cambios deben empezar por nosotros, no esperemos el cambio del vecino para empezar a cambiar, cambiemos de un vez, sigamos siempre el camino recto y el camino que nos permita dormir plenamente en las noches y esto solo se logra, cuando estamos en paz con nuestras creencias y sobre todo con nuestra conciencia. Camaradas, cambiemos uno por uno y nuestro país cambiará. 

martes, 30 de julio de 2019


  • DEJAR COMENTARIO 
  • REALIZAR ANÁLISIS EN EL CUADERNO 
  • INVESTIGAR EL TEMA, QUE SE ENCUENTRA AL FINAL DEL TEXTO 
  • LA INVESTIGACIÓN EN EL CUADERNO 

Poder político
El poder político es la lógica del ejercicio de las funciones por parte de las personas que ocupan un cargo representativo dentro del gobierno. Generalmente, éste influye en el comportamiento, ya sea en pensamiento o en el actuar de una sociedad.
Es legítimo cuando es elegido conforme a las leyes del país (constitución). En países democráticos tiene como sustento la legitimidad otorgada por el pueblo mediante el voto popular (elecciones), pero se le suele considerar abusivo cuando se excede en el ejercicio de sus funciones, en materias que están dentro del ámbito de los otros poderes (intromisión de poderes). El poder político es ilegítimo cuando utiliza mecanismos no autorizados por las leyes y se adueña del poder gubernamental (ejecutivo-legislativo) sin tener la legitimidad del pueblo, otorgada por el voto popular.
Es tiránico cuando se obtiene por medio de la fuerza o de manera autoritaria de modo que es un gobierno ilegítimo.

Manifestaciones del poder
Coacción: Es el medio utilizado para que terceros sigan una determinada conducta. Puede ser física o psicológica.

Coerción: La coacción dio paso a la coerción que es la situación donde el tercero realiza el mandato debido a la amenaza del uso de la violencia, es decir, la potencialidad del uso de esa violencia. Se excluye así el papel totalmente activo (ordenar y hacer cumplir) reservando a la autoridad un papel parcialmente activo (sólo ordenar). La coacción se fundamentaba en el temor de un daño seguro en el caso de incumplir lo ordenado. De esta vertiente del poder se desarrolló lo que posteriormente se conocieron como delitos contra la autoridad, es decir, desafiar al poder.
Pero este poder, según los anarquistas clásicos, hace que se ponga en perspectiva la libertad del individuo, dando como fin la dominación de este a través de reglas coactivas (derecho) las cuales en vez de ordenar subordinan.

Legitimación del poder político
Poder sagrado: La primera forma de legitimación utilizada se basó en la religión y la divinidad. El poderoso ya no lo era sólo porque podía ejercer violencia o porque tenía un vínculo de temor que le asegurara esa posición. Ahora el poderoso se instituía como un ser distinto, superior y ligado a los dioses. El poder de origen divino era incontestable, a no ser por otro poder de igual estatus o instituido por un dios diferente. A grandes rasgos este fue el desarrollo esquemático hasta la Revolución francesa.

Poder tribal: Es un poder subordinado. Un ejemplo de este caso sería el Imperio mongol.
Soberanía nacional: Las ideas que inspiraron la Revolución francesa y sus resultados negaron que el poder de los monarcas tuviera origen divino y lograron darle vuelta al esquema señalando que la fuente del poder no eran las características del poderoso sino únicamente la voluntad de los súbditos que lo dejaban tener el poder. Esta idea llevó al convencimiento de que el verdadero poder nacía de la masa de súbditos, el pueblo, y este debía tener la capacidad de delegar tal poder en quien le placiera y en las condiciones que considerase más apropiadas y durante el tiempo que creyera conveniente

INVESTIGAR  Escenificación del poder político

viernes, 19 de julio de 2019


El multiculturalismo promueve la diversidad cultural y se opone de este modo, a la tendencia actual de unificar las formas culturales en estos de tiempos de globalización. Esta noción ha sido incorporada en los modelos políticos oficiales de distintas naciones por razones diversas. Se trata de una ideología según la cual, la sociedad debería permitir a diferentes grupos culturales convivir en un marco de igualdad. Por último, cabe señalar que el término multiculturalidad está conformado por el prefijo “multi” que proviene del latín “multus” o “multa” cuyo significado es “mucho. Por otra parte, “cultus”, “culta” proviene del participio del verbo “colere” que significa “cultivar”.
Características de la multiculturalidad
·         Entre las características de la multiculturalidad se destacan las siguientes:
·         Promueve la convivencia en armonía entre las diferentes culturas.
·         Acepta y reconoce la presencia de todas las formas culturales sin renegar de ninguna y dentro de un marco de igualdad.
·         Evita los estereotipos y prejuicios que existen en torno las diferentes formas culturales.
·         Promueve la tolerancia y el respeto ante la diversidad cultural.
·         Defiende el derecho a la diferencia.
·         Rechaza la discriminación y la marginación.
Valores
Si no existiera la multiculturalidad, todos seríamos iguales, todos tendríamos las mismas creencias y actuaríamos del mismo modo. Esto limitaría nuestro crecimiento y desarrollo como seres humanos. La multiculturalidad nos permite ampliar nuestros horizontes y la forma en que pensamos.
Los valores multiculturales favorecen una actitud más abierta en el mundo plural y globalizado de hoy en día. Cuando el mundo es percibido desde una perspectiva multicultural, es más fácil abordar los conceptos, eventos o situaciones desde diferentes posiciones. En este sentido, es más fácil desarrollar habilidades para la resolución de problemas y de pensamiento crítico. Asimismo, la multiculturalidad nos enseña que hay más de un punto de vista valido en cuanto a la percepción de la realidad.
Por otra parte, ayuda a reforzar la autoestima en los individuos al reconocer y respetar a miembros provenientes de diferentes grupos culturales y a consolidar la identidad cultural propia.
Beneficios
La multiculturalidad tiene muchos beneficios, entre los cuales se pueden mencionar los siguientes:
La diversidad de ideas y creencias provenientes de diferentes culturas contribuyen a que se fomente el respeto por las mismas.
Nos permite mezclar las diferentes formas culturales y aprender de cada una de ellas.
Una perspectiva multicultural reduce el etnocentrismo y amplía y enriquece los horizontes, lo cual contribuye al descubrimiento y a la creación de nuevos conceptos.
Favorece la innovación y la creatividad al ofrecer una perspectiva más amplia y enriquecida por diferentes formas culturales.
Importancia de la multiculturalidad
La multiculturalidad es muy importante ya que favorece el entendimiento de otras culturas desde una posición de respeto, tolerancia y libertad. Sin la multiculturalidad, las sociedades solo conocerían las culturas dominantes y las demás formas culturales quedarían marginadas.
Gracias a la multiculturalidad, los miembros de una sociedad pueden aprender a gestionar y a respetar sus diferencias y a sacar provecho de las mismas.
Diferencias entre la multiculturalidad y la interculturalidad
Aunque la multiculturalidad y la interculturalidad son dos nociones vinculadas entre sí, existen diferencias entre ambas. La multiculturalidad alude particularmente a la presencia de diversas formas culturales mientras que la interculturalidad, hace referencia a la interacción que tiene lugar entre grupos pertenecientes a diversas culturas.
Ejemplos
México
Este país posee una gran diversidad cultural desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo, en cuanto al lenguaje, es importante destacar que México posee 11 familias lingüísticas, según datos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Esta herencia multicultural indígena y mestiza se ve reflejada tanto en su cocina tradicional como en sus manifestaciones artísticas.
Chile
En Chile coexisten grupos provenientes de diferentes etnias indígenas como la mapuche o los atacameños. Además de esto, es un país que se ha visto enriquecido igualmente con el aporte de inmigrantes. Sin embargo, es importante destacar también que a diferencia de otros países como Colombia y Venezuela en los cuales, hubo un gran mestizaje luego del período de colonización que facilitó la integración de diferentes culturas, en Chile este proceso de mestizaje no ocurrió en el mismo grado.
Perú
En la cultura peruana se encuentra un excelente ejemplo de multiculturalidad ya que esta se caracteriza por ser una fusión de múltiples culturas y está compuesta con influencias de las culturas costeñas, andinas, aymaras además de los aportes de los inmigrantes originarios de Europa, África y Asia que han llegado a este país a lo largo de los años. Esta diversidad cultural se reflejada por ejemplo en su gastronomía, la cual posee elementos provenientes de distintas formas culturales que la hacen única en el mundo.
Colombia
La constitución colombiana apoya en su constitución de 1991, la inclusión de diferentes comunidades étnicas que forman parte del acervo cultural del país. En este sentido, se le ha otorgado a estos grupos étnicos la posibilidad de participar a nivel político. Además, la adopción de una política de pluralidad y multiculturalidad representa el reconocimiento del carácter heterogéneo del pueblo colombiano.
Guatemala
En el país guatemalteco, el pueblo maya ha sido reconocido como grupo étnico y esto ha quedo refrendado en el Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas. La legitimización de la cultura maya constituye un avance puesto que anteriormente las expresiones culturales mayas eran percibidas de forma despectiva. Desde esta perspectiva, por ejemplo, las antiguas prácticas mayas de automutilación y de sacrificios humanos no son satanizadas, sino más bien percibido como elementos culturales que forman parte de otra construcción social. En ese sentido, la adopción de una política de multiculturalidad favorece el respeto y el reconocimiento de diversas culturas.

miércoles, 3 de julio de 2019


PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA DEMOCRACIA. 
1. PRINCIPIO DE LA SECULARIDAD.
Todo orden social es construido. El orden social no es natural, por eso son posibles las transformaciones en la sociedad.
La democracia es un invento del ser humano. El ser humano se inventó la sociedad, por consiguiente ningún orden social es de origen divino o externo a la voluntad de las personas que lo asumen. Todo orden social es construido; por lo tanto, todo orden social puede ser transformado por la misma voluntad de quienes lo constituyeron.
La democracia es una opción de sociedad que expresa una forma de ver, interpretar y ordenar el mundo en función del respeto por los Derechos Humanos.
Una sociedad Democrática:
• Acepta que su orden social es construido entre todos.
• Percibe a sus ciudadanos como fuente y como creadores de ese orden.
• Tiene conciencia de que los ciudadanos pueden modificar el orden social.
• Convierte los problemas en oportunidades a través del debate y la deliberación pública entre los ciudadanos.
2. PRINCIPIO DE AUTOFUNDACIÓN.
La democracia es un orden que se caracteriza porque las Leyes y las normas son construidas o transformadas por las mismas personas que las van a vivir, cumplir y proteger.
La democracia es una decisión de la sociedad. La principal característica de la democracia es que, en ella, las Leyes y las normas son construidas o transformadas precisamente por las mismas personas que las van a vivir, cumplir y proteger.
Esto significa que la democracia es el espacio por excelencia de la libertad, puesto que éste sólo es posible cuando resulta del mutuo acuerdo de cumplir y respetar aquello que fue producto de una decisión libre, es decir, de un acuerdo fundado colectiva mente.
Una sociedad empieza a ser libre y autónoma cuando ella misma es responsable de haberse dado el orden social y político que quiere vivir, cumplir y proteger para la dignidad de todos.
La democracia es un orden auto fundado: son las mismas personas que conforman la sociedad quienes deciden el orden que aceptan para vivir y lo transforma cuando lo considera conveniente. Por eso la democracia requiere de la participación de todos los miembros de la sociedad.
Este principio es la base de la gobernabilidad, la ética, la creatividad, la autonomía, la libertad, la participación y la representatividad. La convivencia democrática empieza cuando la sociedad aprende a autofundar su orden social.
3. PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE.
No existe un modelo ideal de democracia que podamos copiar o imitar: a cada sociedad le toca crear su propio orden democrático. La democracia es una construcción cotidiana. Como forma de ver, interpretar y ordenar el mundo, la democracia es una cosmovisión. Las cosmovisiones tienen la particularidad de que conservándolo todo, lo ordenan todo de otra manera. Nadie, externo a ella, puede darle a ninguna sociedad su cosmovisión democrática, pues ésta es una decisión que toma la sociedad. Esta es una decisión que lo afecta todo, lo pregunta todo: ¿Cómo son las instituciones democráticas? ¿Cómo son las empresas democráticas? ¿Cómo son las organizaciones democráticas, los partidos democráticos, las familias democráticas...? La construcción de la democracia necesariamente afecta a toda la sociedad. Es posible aprender de la experiencia de otras sociedades, pero a cada sociedad le corresponde construir su propio orden democrático a partir de su historia, de su conocimiento, de su tradición y de su memoria; a partir de lo que es, de lo que tiene y de la manera como es capaz de proyectarse. Puesto que nadie sabe cómo es el orden social perfecto ni la familia perfecta, ni la institucionalidad perfecta, es necesario trabajar todos los días en su construcción: en esto consiste el principio de la incertidumbre.
4. PRINCIPIO ETICO.
Aunque no existe un modelo ideal de democracia, todo orden democrático está orientado a hacer posible los Derechos Humanos y a cuidar y proteger la vida.
La democracia es el proyecto de la dignidad humana. El `Proyecto de Humanidad contenido en la promulgación de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” el 10 de diciembre de 1948, constituye el norte ético del Proyecto Democrático. Un orden social se auto funda democrático si contribuye a hacer posibles, para todos, los derechos humanos y la vida, es decir, si se compromete con la Dignidad Humana.
Esto significa que el respeto por los Derechos Humanos no debe entenderse como norma sino como una manera de vivir y una forma de ser; como criterios que conducen a elegir siempre lo que le conviene a la vida digna de todos.
El principio ético propone una pregunta básica ¿Cómo pueden los Derechos Humanos convertirse en principio ordenador de las relaciones sociales, de la política, de la economía de la cultura, en pocas palabras, en principio ordenador de la vida social?
El reto es radical: solo es posible construir la democracia en una sociedad que se construya a sí misma sobre la lógica de los Derechos Humanos.
5. PRINCIPIO DE LA COMPLEJIDAD.
El conflicto, la diversidad y la diferencia son constitutivos de la convivencia democrática.
La democracia es incluyente de todos los intereses. Para la democracia, la paz no es la ausencia de conflictos; la paz es el resultado de una sociedad que es capaz de aceptar reglas para dirimir el conflicto sin eliminar al otro (ni física, si sociológica, ni psicológicamente), porque en la democracia no existen los enemigos, existen los opositores; personas que piensan distinto, que quieren distinto, tienen intereses distintos que pueden colisionar con los míos, pero con las cuales puedo concertar futuros comunes.
Uno de los instrumentos más poderosos que tiene la democracia para hacer del conflicto una oportunidad positiva es la deliberación.
La deliberación se convierte en un valor social, cuando, frente a un conflicto:
• Las diferentes personas son capaces de poner en juego sus intereses.
• Pueden expresarlos, sustentarlos y defenderlos con serenidad y transparencia.
• Buscan convencer a otros de la pertinencia de sus intereses, pero están dispuestos a dejarse convencer por la prioridad de otros intereses.
• Aprenden a ceder y a recibir cesiones.
• Y entre todos, a partir de las diferencias, son capaces de construir bienes colectivos.
La deliberación social es el instrumento de la democracia para construir los consensos sociales que son la base de la paz.
6. PRINCIPIO DE LO PÚBLICO.
En la democracia lo público se construye desde la sociedad civil.
La democracia es para todos. Para la democracia lo público es aquello que conviene a todos, de la misma manera para su dignidad.
Por tanto lo público es más amplio y rebasa ampliamente lo estatal, sin que esto signifique desconocer que las instituciones públicas por excelencia deben ser el Estado y las Leyes, precisamente porque la fortaleza de lo público proviene de su capacidad de sintetizar y representar los intereses, contradictorios o no, de todos los secretos de la sociedad.
Este principio es lo más novedoso del discurso democrático moderno. Solo cuando una sociedad se decide a construir sus instituciones en función de la dignidad humana, tendrá las instituciones que necesita para vivir y pervivir. Sólo así existirá unión entre las instituciones y la conciencia de la sociedad.
La construcción social de lo público requiere pasar del lenguaje privado al lenguaje colectivo, de los bienes privados a los bienes colectivos, de las perspectivas privadas o corporativas a las perspectivas de nación o colectivas. Requiere desarrollar en los ciudadanos formas democráticas de pensar, sentir y actuar, esto es lo que se conoce como Cultura Democrática.

TAREA: ESQUEMA Y ANÁLISIS POR CADA TEMA

sábado, 1 de junio de 2019


Técnicas para mejorar nuestra responsabilidad
Para aprender a vivir de manera responsable es necesario que cambiemos nuestra manera de pensar. En lugar de lamentarnos por nuestras acciones o circunstancias, debemos preguntarnos por qué suceden y cómo podemos cambiarlas.
Por ejemplo, en lugar de lamentarnos porque la gente abusa de nosotros, debemos preguntarnos qué conductas realizamos que hacen que la gente crea que puede abusar de nosotros. En vez de quejarnos de que nadie nos comprende, debemos preguntar qué hacemos para que a la gente le resulte tan difícil entendernos.
Otra técnica para aumentar nuestra responsabilidad es la de completar oraciones. Debemos apuntar cada frase en un papel e ir escribiendo entre cinco y diez finales diferentes, escribiendo lo primero que nos venga a la cabeza. Una vez hayamos rellenado todo, revisaremos lo que hemos escrito y reflexionaremos sobre ello. Las frases para este ejercicio son las siguientes:

·         Lo bueno de comportarme como una persona indefensa es…
·         Trato de evitar la responsabilidad culpando a…
·         Si actuara con más responsabilidad en el trabajo…
·         Si actuara con más responsabilidad en mis relaciones…
·         Si me hiciera responsable de mis sentimientos…
·         Si me hiciera responsable de todas mis acciones…
·         Si me hiciera responsable de todo lo que digo…
·         Soy más responsable de mi vida cuando…
·         Evito la responsabilidad sobre mi vida cuando…
·         Cuando soy responsable siento…
·         Cuando evito la responsabilidad siento…


Este ejercicio te permitirá ver en qué áreas de tu vida te comportas responsablemente y en cuáles podrías mejorar. Otro ejercicio para valorar este aspecto es puntuar del 1 (mínimo) al 10 (máximo) cómo de responsable eres en estos aspectos de tu vida:
·         Salud
·         Emociones
·         Elección de pareja
·         Elección de amigos
·         Economía
·         Trabajo
·         Relaciones personales
·         Forma de tratar a los demás
·         Desarrollo intelectual
·         Carácter
·         Felicidad
·         Autoestima
Una vez identificadas las áreas en las que eres menos responsable, necesitarás saber cómo cambiarlo y puede que creas que no tienes la respuesta. Sigue utilizando la técnica de completar oraciones y comprobarás que en tu interior sabías como hacerlo. Si por ejemplo, consideras que eres muy poco responsable en tu trabajo, completa la oración “Una de las formas en la que puedo ser más responsable en mi trabajo es…” y escribe entre 5 y 10 finales para esa frase. Empieza a poner en práctica esos consejos que acabas de escribir y verás como, poco a poco, empiezas a sentirte más responsable en esa área y tu autoestima mejora.
Por último, intenta traducir tus pensamientos a conductas. No basta con decir “Voy a ser más amable con mi pareja”. Convierte ese pensamiento en conductas concretas: saludarla todas las mañanas con una sonrisa, quedarse hablando juntos media hora después de comer, compartir una afición… Joshua Dobbs Womens Jersey

martes, 14 de mayo de 2019


La sociedad democrática.

La recta razón reclama que la sociedad libre, democrática justa y en paz, se asiente en unos valores, derechos y principios, no manipulables, no negociables y válidos para todos. Lo contrario la pondría en serio peligro. Por eso necesita de una base antropológica adecuada. La sociedad democrática es posible en un Estado de derecho, más aún, sobre la base de una recta concepción de la persona. La persona y su dignidad, el hombre, el ser humano, es la base y el fin inmediato de todo sistema social y político, especialmente del sistema democrático que afirma basarse en sus derechos y en el bien común que siempre debe apoyarse en el bien de la persona y en sus derechos fundamentales e inalienables. Principio básico para una sociedad democrática es que “todo hombre es un hombre”.

La sociedad, y dentro de ella el Estado, está al servicio del hombre, de cada ser humano, de su defensa y de su dignidad. Los derechos humanos no los crea el Estado, no son fruto de un consenso democrático, no son concesión de ninguna ley positiva, ni otorgamiento de un determinado ordenamiento social. Estos derechos son anteriores e incluso superiores al mismo Estado o a cualquier ordenamiento jurídico; el Estado y los ordenamientos jurídicos sociales han de reconocer, respetar y tutelar esos derechos que corresponden al ser humano, corresponden a su verdad más profunda en la que radica la base de su realización en libertad. El ser humano, el ciudadano, su desarrollo, su perfección, su felicidad, su bienestar, son la base y el objetivo de toda sociedad en convivencia y de todo su ordenamiento jurídico. Cualquier desviación por parte de los ordenamientos jurídicos, de los sistemas políticos o de los Estados en este terreno nos coloraría en un grave riesgo de totalitarismo, incapaz, por lo demás, de lograr una sociedad vertebrada.

El gran riesgo y el gran enemigo de la democracia es el relativismo. “Existe actualmente la tentación de fundar la democracia en un relativismo moral que pretende rechazar toda certeza sobre el sentido de la vida del hombre, su dignidad, sus derechos y deberes fundamentales. Cuando semejante mentalidad toma cuerpo, tarde o temprano se produce una crisis moral de las democracias. Cuando ya no se tienen confianza en el valor mismo de la persona humana, se pierde de vista lo que constituye la nobleza de la democracia: ésta cede ante las diversas formas de corrupción y manipulación de sus instituciones” (Juan Pablo II). Cuando se pierde o sistemáticamente se destruye el sentido del valor trascendente de la persona humana, o cuando se dejan de lado las exigencias morales objetivas o la verdad moral, se resiente el fundamento mismo de la convivencia social y política, toda la vida social se ve poco a poco comprometida, amenazada y abocada a su desintegración y disolución. Todos nos sentimos convocados a fortaleces nuestra sociedad y a garantizarle un gran y esperanzador futuro. Será posible sobre estas bases de recta razón que nos unen a todos.
           

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martes, 7 de mayo de 2019

Utilización del diálogo como ejercicio fundamental en la construcción de la ciudadanía en una sociedad democrática.


Los sujetos de la intermediación democrática
Los propiciadores de la pluralidad
En el espacio del diálogo también concurren, además de los representantes de los poderes político y económico, aquellos sujetos de la democracia cuya función principal consiste precisamente en la promoción del pluralismo. Nos referimos a los intelectuales, uno de los sujetos de la intermediación democrática menos estudiados y cuya importancia resulta central para el mantenimiento del diálogo democrático. En el análisis de los sujetos de la intermediación democrática que se expresa a través del diálogo juegan un papel crucial los partidos políticos y otras organizaciones que no podemos pasar por alto, pero los intelectuales tienen una responsabilidad ética y política muy particular como propiciadores de la pluralidad, así como del consenso y el disenso que acompañan a los procesos de democratización. Para explorar, así sea brevemente, la relación de los intelectuales con el diálogo, el pluralismo y la democracia, es necesario hacer una doble distinción: una referida propiamente a la función que desempeñan los «hombres de razón» en la democracia, y otra enfocada a caracterizar los procesos social y políticamente significativos de aceptación o rechazo de un orden determinado. Los intelectuales pueden ser considerados como propiciadores del pluralismo desde el momento en que examinan críticamente los símbolos, los valores y, en general, la cultura cívica que se encuentra en la base de sustentación del orden social. Dicho de otro modo, los intelectuales son sujetos fundamentales de la intermediación democrática en la medida en que traducen los intereses que se encuentran presentes en los movimientos sociales al lenguaje de la decisión, interpretan tales decisiones para el público y, por lo tanto, mantienen una separación crítica entre los diferentes actores.
Los intelectuales desempeñan, sobre todo hoy en día, una función vital en la formación de la denominada «opinión pública».En la medida en que ejercen el espíritu crítico intervienen de manera directa e indirecta en el proceso político. En efecto, los intelectuales desempeñan un papel fundamental en la evaluación de la política. Dicha evaluación se realiza desde diversas perspectivas y ámbitos de la sociedad civil, ya sea a nivel general o particular, a través de las universidades, los medios de comunicación, los partidos políticos o las organizaciones sindicales, por mencionar solamente algunos de los espacios más representativos. La variedad de posiciones ya es en sí misma un rasgo positivo, pero si además los intelectuales, dada su condición de tales, logran expresar de manera tolerante, moderada y racional estas posiciones, terminan estimulando el debate, el espacio público y la evaluación que la misma sociedad realiza acerca de la toma de decisiones políticamente significativas, al tiempo que envían un mensaje a la sociedad sobre la eficacia del diálogo. Eficacia porque en la medida en que existan canales para incorporar las demandas de la sociedad civil al ámbito institucional, el diálogo puede derivar en la gestión y la toma de decisiones vinculantes para la sociedad. La constitución de cuerpos colegiados representativos hace posible que las instituciones concreten los productos del diálogo. Esto es muy importante si consideramos que un régimen representa un conjunto de pautas conocidas, practicadas y aceptadas regularmente por el conjunto de los participantes en el proceso político.
La existencia de una pluralidad de sujetos de la intermediación democrática resulta de fundamental importancia, ya que a través del diálogo se puede encontrar un equilibrio entre consenso y disenso, entre mayoría y minoría. Estos procesos de inclusión de la diversidad poseen un carácter dinámico que resulta vital para el perfeccionamiento de la democracia. Habrá, por supuesto, momentos de «intercambio favorable» y situaciones en las que puede imperar algún tipo de «desequilibrio». El riesgo que los distintos actores deben evitar es que tales desajustes imposibiliten la expresión de las demandas de los diferentes grupos en conflicto. La democracia privilegia los momentos de encuentro entre el consenso y el disenso, relacionándolos directamente con la capacidad del sistema para promover una serie de iniciativas que respondan eficientemente a las demandas que surgen de la convivencia social. La generación de expresiones de acuerdo o de discordancia también puede ser realizada por otros actores sociales de la democracia, entre los que destacan los grupos de opinión y de representación de los diversos intereses que conforman la sociedad civil. Sin embargo, resulta interesante señalar que el ámbito para evaluar en términos de acuerdo o desacuerdo la relación existente entre la sociedad civil (el lugar de las necesidades y de los intereses) y el Estado (la sede institucional de las respuestas) está representado, principalmente, por el proceso electoral, el cual puede ser considerado como el momento privilegiado --aunque no único-- en el que el consenso se renueva. Esto es importante dado que una de las condiciones necesarias para que este consenso sea una expresión vital de la sociedad es que se pueda renovar periódicamente. La pregunta que deriva de lo anterior es cuáles son los tipos de disenso y de consenso que pueden resultar particularmente favorables para la construcción y el fortalecimiento de la sociedad democrática. Intentemos algunas respuestas.

Nuevos desafíos del diálogo democrático al final del siglo
Las razones, los equívocos, las esperanzas
Para analizar los nuevos desafíos al diálogo como método de convivencia, es necesario reflexionar breve mente acerca de la influencia que sobre la democracia han tenido una serie de acontecimientos que han marcado irremediablemente el curso de la historia política reciente. Tales transformaciones han colocado al ejercicio del diálogo como una de las condiciones fundamentales para profundizar el proceso de democratización en nuestras sociedades. En efecto, en el actual contexto histórico, el diálogo se presenta como el método racional por excelencia para solucionar las controversias que enfrenta la democracia. Cuando hablamos de transformaciones nos referimos en especial al nuevo contexto generado por la caída del Muro de Berlín, las repercusiones de la reunificación alemana, la disgregación del imperio soviético, así como la tragedia yugoslava, entre otros. Dichos sucesos han representado una transformación radical de la mayoría de las certidumbres de que disponíamos, imponiéndonos una reinterpretación completa del pasado reciente. Las «revoluciones democráticas de 1989», en efecto, no sólo marcaron el final del comunismo histórico, entendido como un particular régimen político basado en una ideología que pretendía la emancipación humana, sino que también dieron paso a una serie de tensiones económicas, políticas, sociales y culturales que han alterado drásticamente los equilibrios tradicionales sobre los que se había cimentado el heterogéneo conjunto de las democracias occidentales. Quizás una de las principales novedades del actual momento radica en que nos enfrentamos a un horizonte en el que la democracia, con sus limitaciones e imperfecciones, reina prácticamente sin competencia como la «mejor forma de gobierno». Sin embargo, una vez muerto el antagonismo histórico que existió entre democracia y comunismo, nuevos desequilibrios han aparecido en la escena mundial. Algunos de los desafíos a los que la democracia habrá de dar respuesta tienen que ver con las tensiones surgidas en diversos ámbitos: desde los problemas representados por los binomios etnia-nación, público-privado, desarrollo sustentable-desarrollo ilimitado, hasta aquellos problemas que derivan de las tensiones entre pluralismo e individualismo y sobre todo entre ética y política. Estos espacios representan sólo algunos de los ámbitos que tendremos que considerar durante los próximos años bajo perspectivas originales y donde el ejercicio del diálogo recupera su utilidad práctica como método de mediación en el marco de la confrontación democrática.
La política mundial está entrando en una fase inédita en la cual las grandes divisiones que caracterizaron a la humanidad en términos de religión, lengua y tradición han aumentado en profundidad y en importancia. Incluso algunos autores como Samuel Huntington y Ralf Dahrendorf han sostenido la tesis de que el conflicto social en el futuro será, sobre todo, de tipo cultural. Como quiera que sea, es claro que los grandes desafíos que enfrenta la moderna convivencia civil en un ambiente de continuas fragmentaciones y de conflictos entre culturas sólo podrán encontrar adecuada respuesta si se reconoce que la democracia representa --a pesar de todo-- un punto de referencia imprescindible, ya sea sobre el plano de los valores o sobre la dimensión de las soluciones institucionales posibles. Y es aquí, en estos ámbitos, en donde la práctica del diálogo, de la tolerancia y del método de la persuasión aparecen como los únicos comportamientos civiles posibles a través de los cuales la democracia puede expandirse. La eventual expansión de la democracia a nuevas regiones del mundo tendría como condición necesaria la formulación de soluciones alternativas a los principales problemas de la convivencia que han aparecido en el final del siglo XX.
La fase de cambios que comenzó a desplegarse durante los últimos años de la década de los ochenta aceleró poderosamente un proceso de convergencia entre las diferentes formas de organización política hacia una cultura de la democracia, que asume como irrenunciables tanto el principio de la libertad entre individuos con iguales derechos, como el método de la convivencia civil y tolerante a través del coloquio entre las diferentes partes. Ejemplos de ello los podemos encontrar, con diversos matices, al analizar los sucesos que provocaron la caída de los autoritarismos, desde Europa Oriental (Checoeslovaquia y Alemania del Este en particular), hasta América Latina, _frica y Asia, los cuales han transitado hacia distintas formas de democracia. La fractura definitiva del llamado socialismo real colocó al régimen democrático como la única opción duradera en la que la diversidad, que es característica de las sociedades complejas, pudiese desplegarse en todos los órdenes. De ahí que el diálogo represente una práctica privilegiada en la búsqueda de soluciones a las controversias derivadas de la convivencia pluralista.
Muchas investigaciones recientes han demostrado que en aquellos países en donde el diálogo forma parte integrante y cotidiana de la cultura política ha sido posible el establecimiento de democracias con una gran estabilidad. El ejemplo más claro de esto quizás esté en los estudios del politólogo holandés Arend Lijphart acerca de las democracias consociativas. Según este autor, tales democracias se caracterizan, por una parte, por la existencia de sociedades plurales con profundas divisiones religiosas, étnicas, lingüísticas e ideológicas, en torno a las cuales se estructura una amplia gama de organizaciones políticas y sociales y, por otra parte, por la existencia de élites democráticas dispuestas al diálogo, es decir, a la cooperación y al acuerdo. Los casos que este autor estudia son, principalmente, Bélgica, Austria, Luxemburgo, Holanda y Suiza. Es claro, entonces, que frente al conflicto social moderno un tema que resulta fundamental para el análisis del futuro de la democracia es el referido justamente a las relaciones posibles entre la política y la cultura, que analizaremos a continuación.


miércoles, 1 de mayo de 2019




LEER Y ESCRIBIR UN ANÁLISIS DE LOS SIGUIENTES TEMAS 



  • Principios, reglas y valores de la ética en la sociedad: ética y sociedad
  • Modelos éticos de referencia





Principios, reglas y valores de la ética en la sociedad: ética y sociedad

Como comenta Guy Durand, “la reflexión bioética se basa en los hechos y en principios y reglas. La bioética no quiere principios determinados de forma abstracta y que se impongan a la realidad de forma autoritaria. Tampoco quiere un sistema de principios que funcionaran como prohibiciones incuestionables… quiere concluir en los hechos, pero necesita sin embargo de principios y reglas (Durand, 1992: 41).
Existen dos principios fundamentales, unánimemente reconocidos, que son complementarios: el respeto a la vida humana, que pertenece al orden de la objetividad y debe servir de finalidad a la actuación ética; y el principio de la autodeterminación de la persona, que remite al dominio de la subjetividad y es esencial en la ética. Estos dos grandes principios no suprimen las reglas y normas más concretas y especí­ficas: el precepto de no matar, la noción de medios proporcionados, el principio de totalidad, el acto de doble efecto, el consentimiento libre e informado, etc.

Hay que tener en cuenta asimismo las reglas clásicas especí­ficas de la deontologí­a médica, como el principio de beneficencia, el principio de benevolencia y la confidencialidad; y también principios más recientes que influyen en la consideración bioética: el principio utilitarista de buscar el mayor bien para el mayor número de personas; el principio de universalización que propone siempre a la persona como fin y nunca como un medio; el principio de igualdad en dignidad y valor de todas las personas humanas; el principio de justicia y equidad, que puede compensar el utilitarismo primando la ayuda a los menos favorecidos.
Estos principios designan, por tanto, una orientación fundamental, inspiradora de la acción. Las reglas están en cambio más cerca de la misma acción, la determinan y enmarcan, y en definitiva, permiten la aplicación concreta de los principios.

La palabra valor incluye dos aspectos, la significación y la orientación a la acción, por lo que también puede utilizarse en relación con los principios, aunque en su acepción filosófica una moral de valores se opone a una moral de principios. Los valores pertenecen al orden del bien o del ser, como el valor de la vida, la dignidad de la persona o la autonomí­a del hombre como ser libre. El respeto a esos valores funda los principios éticos de respeto a la vida, prohibición de matar, autodeterminación, etc. Los principios y reglas -las normas- deben estar al servicio de los valores y traducirlos en términos operativos.

Como puede verse, el equilibrio entre todos estos principios y valores no es siempre fácil. En el ámbito de la bioética nos encontramos frecuentemente con conflictos de principios y valores que es necesario jerarquizar o regular, en los casos concretos y a nivel teórico. De cualquier manera, está claro que toda reflexión bioética de la persona está condicionada por sus propios valores, por sus opciones y creencias, por la manera de entender al hombre, la vida y la medicina. Son decisivas las opciones fundamentales sobre el sentido de la vida humana y su definición, el sentido de la persona, del sufrimiento, de la vejez y de la muerte, el sentido de la procreación y de la sexualidad, y por supuesto, el sentido de la misma ética.

En este sentido, es de enorme interés la actual discusión, especialmente en los Estados Unidos, sobre si la bioética debe basarse en los principios o en la virtud: en un sistema normativo basado en principios o en una ética de la virtud personal (Palazzina, 1992: 59-85). Según esta postura,”frente a una ética cientí­fica, que antepone el conocimiento, y la ética profesional que dicta los lí­mites deontológicos sin establecer el contenido humano como único fundamento del acto médico, hay que levantar la ética del médico: hacer cuanto pueda y sepa para el bien del enfermo… supeditando el método cientí­fico al acto médico… entendido como compromiso interpersonal” (AAVV, 1989). También se está poniendo de relieve, en definitiva, la importancia de la actitud ética del médico y la formación de su propia conciencia, que puede llevar a su realización como persona y como cientí­fico, o a su destrucción desde el punto de vista moral (Sonnenfeld, 1991). Ambas posiciones no son excluyentes y depende también su relación del modelo ético que se tenga.


Modelos éticos de referencia
Aunque la bioética trata siempre de permanecer cerca de las situaciones concretas, las teorí­as éticas están siempre presentes en las discusiones y en las soluciones que se apunten.
Podemos distinguir cuatro teorí­as principales:
a) La ética ontologista. Existe una moral objetiva, una bondad y una malicia intrí­nseca; es decir, que hay actos siempre y en sí­ mismos aceptables y otros, al contrario, condenables, cualquiera que sea la situación. Por tanto, la rectitud moral no es subjetiva ni situacional, ni arbitrariamente fijada por el hombre o por Dios: el bien existe en las propias cosas. Existen principios que se imponen al hombre como absolutos.
b) La ética utilitarista. El núcleo de la moralidad -para esta corriente- se encuentra en la maximización de la felicidad y la minimización de la miseria y del sufrimiento. Una acción es buena si tiende a este fin y mala si se aleja de él. Por tanto, la moralidad depende de las circunstancias, de la situación. En definitiva, el fin justifica los medios. Algunos autores toman en consideración sólo el propio interés personal como fin; otros tienen una visión más altruista, con el principio utilitarismo de “el mayor bien para el mayor número de gente”, de modo que se vean las ventajas e inconvenientes y se escoja la que más ventajas aporte a todas las personas implicadas en la acción.
c) El deontologismo. Se opone a las anteriores teorías. Un acto es moral, no porque sea bueno en sí­ o porque sea útil, sino porque es correcto; la rectitud le viene de la voluntad, pues el bien se impone como un deber, un imperativo. Dentro de esta corriente, unos siguen a Kant, fijando grandes principios universales inevitables, y otros aceptan reglas, pero con excepciones en algunas circunstancias. Para otros, finalmente, sólo cuenta la evaluación del acto en la situación singular y única que le rodea.
d) La ética personalista. Podemos reunir en esta corriente todos los esfuerzos que se han hecho para evitar el utilitarismo y el deontologismo, sin volver por ello exclusivamente a la escuela ontologista o, al menos, tratando de evitar sus excesos, o de conciliar objetividad y subjetividad en una ética de los valores. Esto se ha llevado a cabo desde diversas posiciones, algunas fuera de todo apoyo en una ontologí­a, y otras basadas en la metafí­sica del ser. Se trata de dar importancia al sujeto, a la persona, no en oposición pero sí­ en preeminencia frente a una ley objetiva que se impondrí­a desde fuera. A esta corriente se debe la importancia que se da desde hace algunos años a los derechos fundamentales de la persona, con un interés manifiesto por las declaraciones de derechos, incluidos los de los enfermos, y la insistencia en unos determinados principios bioéticos. Estos principios son, en breve resumen, una concepción personalista de la corporeidad humana, el valor fundamental de la vida fí­sica, el principio de totalidad o terapéutico, el de la libertad y responsabilidad, y el principio de socialidad o subsidiariedad (Sgreccia & Notarfonso, 1992: 123-129).
Más allá de las perspectivas de fondo, pueden encontrarse semejanzas entre algunas de estas teorí­as en lo que se refiere a la reflexión bioética concreta, y los lí­mites entre ellas a veces no están tan claros.

De todas maneras, la aplicación de esas teorí­as da lugar, de hecho, a unos diferentes modelos éticos de referencia práctica, con muy desiguales consecuencias y jerarquí­a de valores a la hora de evaluar cualquiera de las cuestiones debatidas y, sobre todo, a la hora de enfrentarse con las dos cuestiones fundamentales de la bioética, que antes mencionábamos: el respeto a la dignidad de la vida humana y la defensa de la libertad de la persona. Al menos podemos mencionar cuatro: el modelo liberal radical, el pragmático-utilitarista, el modelo sociobiológico y el personalista (Sgraccia & Notarfonso, 1992: 119-123; Ruiz Retegui, 1987: 12-14).
 a) El modelo liberal-radical.
La referencia última y suprema del juicio ético es la libertad: es lí­cito lo que es libremente querido, libremente aceptado y no daña la libertad de los demás. Así­, respecto a la ingenierí­a genética, se sostiene la “libertad de investigación”: el investigador debe ser objetivo en la evaluación de los resultados y no debe tener ninguna regla ética más.
Se advierten bien las conclusiones de este modelo en la vida cotidiana: la liberalización del aborto, la elección del sexo de los hijos, el cambio de sexo por parte del que lo desee, la libre actuación en la fecundación “in vitro”, la libertad de decidir el momento de la propia muerte, etc.
En este modelo no se profundiza suficientemente en la verdad de la libertad humana. En el fondo, se defiende “la libertad para algunos, solamente para los que pueden hacerla valer … se trata de una libertad de los ví­nculos y no de una libertad para un proyecto de vida y de sociedad que se justifique por su finalidad. Se trata, en otras palabras, de una libertad sin responsabilidad” (Bonete, 1995).
Desde un punto de vista estrictamente ético, en la jerarquí­a de los valores, la vida antecede a la libertad: todo acto libre, lo es de un hombre que actúa libremente. Sin vida humana, no es posible ser libre.
b) El modelo pragmático-utilitarista.
En el terreno de la bioética, este modelo se basa en la teoría de la praxis y una justificación del utilitarismo social. Es una posición bastante difundida en algunos centros y comités de bioética. El entendimiento humano no puede llegar a alcanzar ninguna verdad de tipo absoluto y, por tanto, tampoco puede definirse una moral válida para todos y para todos los tiempos. Es necesario recurrir a una moral “comedida”, pragmática: la moral del cálculo de la utilidad evaluable, de la relación entre costo y beneficio.
Ese cálculo, imprescindible en cualquier intervención médica, por ejemplo, se aplica también entre el valor de la vida humana y los valores económicos, sociales o simplemente de progreso cientí­fico, de forma que se puede llegar a un utilitarismo extremo de corte pragmático. El criterio de la utilidad no puede ser nunca el último en bioética: siempre debe considerarse la utilidad respecto a quién o a qué, es decir, respecto a la finalidad del propio acto médico, que es la salud de una persona enferma. El fí­n lo marca de modo último la propia persona enferma.
c) El modelo sociobiológico. Según este modelo, la vida y la sociedad están sujetas a la evolución biológica y sociológica, y los valores morales deben también modificarse de modo evolutivo. El motor es el “egoismo biológico” que da lugar al derecho y la moral, como expresiones culturales. Desde esta perspectiva, el único valor ético es el que permite mantener el equilibrio evolutivo del ecosistema, en continuo progreso. Todo lo que esté a favor de ese progreso, está bien, y lo que comprometa el equilibrio, está mal.
Es preciso, sin embargo, que el progreso haga referencia a un valor que lo haga auténtico, por el que pueda medirse. Además, el hombre está rodeado de hechos y valores que le acompañan siempre y a los que debe encontrar significado, por encima de las variaciones culturales o de costumbres: la muerte, el dolor, la verdad, la solidaridad y finalmente, su propia libertad.
d) El modelo personalistaEn el panorama cultural actual, la concepción personalista es la que mantiene el primado y la intangibilidad de la persona humana, considerada como valor supremo, punto de referencia, fin y no medio. Dentro de las diversas posiciones, la que pensamos más fundamentada es la que remite la persona al ser: la persona humana “es digna” porque “es más”. Sólo a partir de este fundamento es posible construir una bioética plenamente respetuosa con la dignidad última de la persona humana. Esta dignidad es la que exige el máximo respeto y una efectiva tutela, en el terreno de la bioética, desde el momento de la concepción al de la muerte natural, y siempre que se muestre necesitada de ayuda.
Según nuestro parecer, esta concepción responde más plenamente al propio ser del hombre, y explica mejor la relación existente entre dignidad de la persona y libertad, no como valores divergentes sino complementarios. Lo explicaremos de modo más detallado a continuación.





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