PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA DEMOCRACIA.
1. PRINCIPIO DE LA
SECULARIDAD.
Todo orden social es construido. El orden social no es
natural, por eso son posibles las transformaciones en la sociedad.
La democracia es un invento del ser humano. El ser humano
se inventó la sociedad, por consiguiente ningún orden social es de origen
divino o externo a la voluntad de las personas que lo asumen. Todo orden social
es construido; por lo tanto, todo orden social puede ser transformado por la
misma voluntad de quienes lo constituyeron.
La democracia es una opción de sociedad que expresa una
forma de ver, interpretar y ordenar el mundo en función del respeto por los
Derechos Humanos.
Una sociedad Democrática:
• Acepta que su orden social es construido entre todos.
• Percibe a sus ciudadanos como fuente y como creadores
de ese orden.
• Tiene conciencia de que los ciudadanos pueden modificar
el orden social.
• Convierte los problemas en oportunidades a través del
debate y la deliberación pública entre los ciudadanos.
2. PRINCIPIO DE
AUTOFUNDACIÓN.
La democracia es un orden que se caracteriza porque las
Leyes y las normas son construidas o transformadas por las mismas personas que
las van a vivir, cumplir y proteger.
La democracia es una decisión de la sociedad. La principal
característica de la democracia es que, en ella, las Leyes y las normas son
construidas o transformadas precisamente por las mismas personas que las van a
vivir, cumplir y proteger.
Esto significa que la democracia es el espacio por
excelencia de la libertad, puesto que éste sólo es posible cuando resulta del
mutuo acuerdo de cumplir y respetar aquello que fue producto de una decisión
libre, es decir, de un acuerdo fundado colectiva mente.
Una sociedad empieza a ser libre y autónoma cuando ella
misma es responsable de haberse dado el orden social y político que quiere
vivir, cumplir y proteger para la dignidad de todos.
La democracia es un orden auto fundado: son las mismas
personas que conforman la sociedad quienes deciden el orden que aceptan para
vivir y lo transforma cuando lo considera conveniente. Por eso la democracia
requiere de la participación de todos los miembros de la sociedad.
Este principio es la base de la gobernabilidad, la ética,
la creatividad, la autonomía, la libertad, la participación y la
representatividad. La convivencia democrática empieza cuando la sociedad
aprende a autofundar su orden social.
3. PRINCIPIO DE
INCERTIDUMBRE.
No existe un modelo ideal de democracia que podamos
copiar o imitar: a cada sociedad le toca crear su propio orden democrático. La
democracia es una construcción cotidiana. Como forma de ver, interpretar y
ordenar el mundo, la democracia es una cosmovisión. Las cosmovisiones tienen la
particularidad de que conservándolo todo, lo ordenan todo de otra manera. Nadie,
externo a ella, puede darle a ninguna sociedad su cosmovisión democrática, pues
ésta es una decisión que toma la sociedad. Esta es una decisión que lo afecta
todo, lo pregunta todo: ¿Cómo son las instituciones democráticas? ¿Cómo son las
empresas democráticas? ¿Cómo son las organizaciones democráticas, los partidos
democráticos, las familias democráticas...? La construcción de la democracia
necesariamente afecta a toda la sociedad. Es posible aprender de la experiencia
de otras sociedades, pero a cada sociedad le corresponde construir su propio
orden democrático a partir de su historia, de su conocimiento, de su tradición
y de su memoria; a partir de lo que es, de lo que tiene y de la manera como es
capaz de proyectarse. Puesto que nadie sabe cómo es el orden social perfecto ni
la familia perfecta, ni la institucionalidad perfecta, es necesario trabajar
todos los días en su construcción: en esto consiste el principio de la
incertidumbre.
4. PRINCIPIO
ETICO.
Aunque no existe un modelo ideal de democracia, todo
orden democrático está orientado a hacer posible los Derechos Humanos y a
cuidar y proteger la vida.
La democracia es el proyecto de la dignidad humana. El
`Proyecto de Humanidad contenido en la promulgación de la “Declaración
Universal de los Derechos Humanos” el 10 de diciembre de 1948, constituye el
norte ético del Proyecto Democrático. Un orden social se auto funda democrático
si contribuye a hacer posibles, para todos, los derechos humanos y la vida, es
decir, si se compromete con la Dignidad Humana.
Esto significa que el respeto por los Derechos Humanos no
debe entenderse como norma sino como una manera de vivir y una forma de ser;
como criterios que conducen a elegir siempre lo que le conviene a la vida digna
de todos.
El principio ético propone una pregunta básica ¿Cómo
pueden los Derechos Humanos convertirse en principio ordenador de las
relaciones sociales, de la política, de la economía de la cultura, en pocas
palabras, en principio ordenador de la vida social?
El reto es radical: solo es posible construir la
democracia en una sociedad que se construya a sí misma sobre la lógica de los
Derechos Humanos.
5. PRINCIPIO DE LA
COMPLEJIDAD.
El conflicto, la diversidad y la diferencia son
constitutivos de la convivencia democrática.
La democracia es incluyente de todos los intereses. Para
la democracia, la paz no es la ausencia de conflictos; la paz es el resultado
de una sociedad que es capaz de aceptar reglas para dirimir el conflicto sin
eliminar al otro (ni física, si sociológica, ni psicológicamente), porque en la
democracia no existen los enemigos, existen los opositores; personas que
piensan distinto, que quieren distinto, tienen intereses distintos que pueden
colisionar con los míos, pero con las cuales puedo concertar futuros comunes.
Uno de los instrumentos más poderosos que tiene la
democracia para hacer del conflicto una oportunidad positiva es la
deliberación.
La deliberación se convierte en un valor social, cuando,
frente a un conflicto:
• Las diferentes personas son capaces de poner en juego
sus intereses.
• Pueden expresarlos, sustentarlos y defenderlos con
serenidad y transparencia.
• Buscan convencer a otros de la pertinencia de sus
intereses, pero están dispuestos a dejarse convencer por la prioridad de otros
intereses.
• Aprenden a ceder y a recibir cesiones.
• Y entre todos, a partir de las diferencias, son capaces
de construir bienes colectivos.
La deliberación social es el instrumento de la democracia
para construir los consensos sociales que son la base de la paz.
6. PRINCIPIO DE LO
PÚBLICO.
En la democracia lo público se construye desde la
sociedad civil.
La democracia es para todos. Para la democracia lo
público es aquello que conviene a todos, de la misma manera para su dignidad.
Por tanto lo público es más amplio y rebasa ampliamente
lo estatal, sin que esto signifique desconocer que las instituciones públicas
por excelencia deben ser el Estado y las Leyes, precisamente porque la
fortaleza de lo público proviene de su capacidad de sintetizar y representar
los intereses, contradictorios o no, de todos los secretos de la sociedad.
Este principio es lo más novedoso del discurso
democrático moderno. Solo cuando una sociedad se decide a construir sus
instituciones en función de la dignidad humana, tendrá las instituciones que
necesita para vivir y pervivir. Sólo así existirá unión entre las instituciones
y la conciencia de la sociedad.
La construcción social de lo público requiere pasar del
lenguaje privado al lenguaje colectivo, de los bienes privados a los bienes
colectivos, de las perspectivas privadas o corporativas a las perspectivas de
nación o colectivas. Requiere desarrollar en los ciudadanos formas democráticas
de pensar, sentir y actuar, esto es lo que se conoce como Cultura Democrática.
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